El Proyecto Esther:
cómo Israel compró
la narrativa de Gaza
Israel pagó hasta 7.000 dólares por publicación a influencers americanos para defender su imagen durante la guerra de Gaza. El presupuesto de propaganda creció 20 veces desde octubre de 2023. Documentos del Departamento de Justicia de EEUU lo prueban. Y Netanyahu, que montó todo esto, ahora se queja de que los bots están en su contra.
En septiembre de 2025, Benjamin Netanyahu se reunió con un grupo de influencers prosionistas al margen de su aparición en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Les dijo algo que quedó grabado. «No podemos luchar con espadas. Tenemos que luchar con armas que apliquen a los campos de batalla en los que estamos involucrados — y los más importantes están en las redes sociales.» Y añadió, dirigiéndose a los creadores de contenido: «Nuestros influencers. Creo que también deberían hablar con ellos, esa comunidad es muy importante.»
Días después, documentos presentados ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros — FARA — revelaron que no era solo un discurso motivacional. Era la descripción de una operación que ya llevaba meses en marcha y costaba cientos de miles de dólares.
El nombre en clave del operativo: Proyecto Esther.
900.000 dólares, 18 influencers y hasta 7.000 dólares por post
La investigación fue publicada originalmente por Responsible Statecraft — la publicación del Instituto Quincy — y confirmada por documentos oficiales ante el Departamento de Justicia americano. Lo que revelan es un esquema de propaganda pagada cuidadosamente estructurado para no dejar huellas directas.
Documentos presentados ante el Departamento de Justicia revelan que Israel lanzó una operación de dos vías en Estados Unidos: publicidad política de gran presupuesto + campaña de influencers de apariencia orgánica.
El nombre «Proyecto Esther» hace referencia a la reina bíblica que salvó al pueblo judío de la persecución — una elección simbólica que revela la narrativa de victimización que la operación busca promover, mientras Israel mantiene una guerra que ha matado a más de 50.000 palestinos en Gaza.
Un presupuesto de propaganda que creció 20 veces
El presupuesto de diplomacia pública de Israel en 2025 — más de 20 veces su asignación previa al inicio de la guerra en octubre de 2023, según Jewish Insider.
Lo que recibía cada influencer por publicación en TikTok e Instagram — documentado en facturas presentadas ante el Departamento de Justicia de EEUU.
El presupuesto asignado entre junio y noviembre de 2025 solo para la red de influencers americanos, transferido vía Havas Media Group Alemania.
Una iniciativa del Ministerio de la Diáspora de Israel en 2024 utilizó cientos de cuentas falsas para presionar a legisladores americanos — particularmente demócratas afroamericanos — para continuar la ayuda militar, según reportó el New York Times.
El que pagó influencers se queja de los bots
Aquí está la parte que más indigna — y que los grandes medios no ponen en contexto.
En mayo de 2026, Netanyahu dio una rueda de prensa donde reconoció que Israel está perdiendo la «guerra de propaganda» en las redes sociales. Señaló la existencia de «vastas fuerzas» en su contra. Habló de «los algoritmos de la red social» que impulsan el contenido desfavorable a Israel. Y mencionó que expertos le informaron que aproximadamente el 60% de las respuestas en redes sociales son bots — muchos ubicados en Asia — que atacan el apoyo israelí en el sector republicano americano.
Se describen a sí mismos como sureños de casa, excepto que están escribiendo desde Asia en alguna parte.
— Benjamin Netanyahu, rueda de prensa, mayo 2026, sobre los bots que operan contra Israel
El mismo Netanyahu que en septiembre de 2025 se reunió con influencers prosionistas y les dijo que las redes sociales son «el campo de batalla más importante». El mismo Netanyahu cuyo gobierno pagó 7.000 dólares por publicación a una red de entre 14 y 18 influencers americanos. El mismo Netanyahu cuyo ministerio gastó 2 millones de dólares en 2024 en cuentas falsas para presionar a legisladores.
Ahora se queja de los bots. Sin el menor atisbo de ironía.
Cuando la propaganda propia funciona se llama «información». Cuando funciona la ajena se llama «desinformación». Netanyahu acaba de ilustrar esa diferencia con una precisión que ningún manual de comunicación podría superar.
Por qué Israel necesita comprar la narrativa
La respuesta está en las encuestas. Una encuesta reciente del New York Times reveló que el 60% de los estadounidenses cree que Israel debería poner fin al conflicto en Gaza, y más de la mitad se opone a una mayor ayuda económica y militar. El apoyo a Israel en EEUU — especialmente entre los jóvenes — está cayendo de forma sostenida desde el inicio de la guerra.
Trump, aunque sigue apoyando a Israel, admitió recientemente que la influencia del lobby israelí, que en su día tuvo «control total» sobre el Congreso, ha disminuido. Incluso la congresista republicana Marjorie Taylor Greene — que no es precisamente conocida por sus posiciones pro-palestinas — calificó la situación en Gaza de «genocidio» y se opuso a mayor ayuda. Y condenó específicamente la campaña de influencers de Israel como «perturbadora» por no revelar a sus patrocinadores.
Por presión de Trump, TikTok fue vendida a un consorcio americano liderado por Larry Ellison — CEO de Oracle, donante mayor de causas israelíes y aliado personal de Netanyahu, quien lo invitó a vacacionar en su isla privada. Ellison registró como agente extranjero bajo FARA sus actividades relacionadas con Israel en 2025.
Netanyahu insistió específicamente en que los influencers prosionistas se enfocaran en TikTok. La plataforma que acababa de quedar en manos de un aliado íntimo del primer ministro israelí.
Para cerrar
El Proyecto Esther no es una anomalía — es la expresión más documentada de una industria entera dedicada a gestionar la percepción de una guerra mientras esa guerra sigue matando civiles. No es propaganda soviética de la Guerra Fría, no es la radio de Goebbels — es TikTok, Instagram y X, con influencers que cobran más por publicación que un médico en un mes.
Lo más revelador no son los documentos. Lo más revelador es que Netanyahu lo admitió públicamente — la importancia de los influencers, las redes sociales como campo de batalla, la necesidad de «combatir con armas que apliquen». Y que una semana después se quejó de que los bots operan en su contra.
La diferencia entre los bots asiáticos que denuncia Netanyahu y los influencers americanos que financia su gobierno no es moral — es de matrícula. Unos están pagados desde Israel. Los otros, según Netanyahu, desde Asia. Ambos buscan lo mismo: controlar lo que la gente piensa sobre una guerra.
Los datos son los datos. Y los datos están en los archivos del Departamento de Justicia americano — a disposición de quien quiera leerlos.
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☕ Invitame un caféFuentes principales: Responsible Statecraft / Instituto Quincy, investigación original sobre el Proyecto Esther (septiembre 2025). Documentos FARA — Departamento de Justicia de EEUU. Jewish Telegraphic Agency (JTA). The Jerusalem Post. Middle East Eye. New York Times, encuesta sobre apoyo a Israel en EEUU. Declaraciones públicas de Benjamin Netanyahu, septiembre 2025 y mayo 2026.
Este artículo tiene propósito periodístico e informativo. Bastión no tiene trinchera política — los datos son los datos.
